Introducción

 

Actualmente, entre tallas auténticas, copias y documentación existente, hay en Europa alrededor de unas quinientas Vírgenes negras. Algunas de ellas han sufrido lo que podríamos llamar auténtico vandalismo histórico, que abarca desde el “despintado de imágenes”, el expolio y hasta el cambio de la talla auténtica por otra “porque es fea”. Todo esto sin contar la cantidad de tallas que han desaparecido de ermitas y capillas recónditas, que pululan en colecciones privadas y que, si se recuperan, lo es ya sin las huellas de su origen, ubicación primitiva e inclusive el nombre por el que se las conocía. Algunas, acaban tristemente en museos con descripciones tales como “s. XII, origen desconocido”.

Sólo en España, hemos podido localizar alrededor de cien Vírgenes negras a lo largo ancho de la Península, aunque delimitar a coordenadas geográficas modernas la ubicación de tallas de la Edad Media, es anacrónico e irrelevante. Sin embargo, ya que no es nuestra intención hacer un catálogo de Vírgenes negras, sino exponer una teoría, desarrollarla y demostrarla, empleando ciertas directrices sencillas y algunas Vírgenes negras concretas, es más que suficiente para extrapolar los resultados y llegar a conclusiones que se prueben ciertas en todos los casos aplicables. La correlación de todas las Vírgenes negras europeas está en proceso, si bien éste es lento y laborioso.

Nota: Nótese que el pecho de la Virgen no ha sido despintado, si bien el resto de la imagen sí. Esto demuestra claramente la tendencia a alterar las imágenes por parte de quienes encargaron su restauración, ya que parece muy difícil que la negrura del seno de la talla pueda ser consecuencia de efectos ambientales o físicos puramente casuales y puntuales.

 

Virgen del Claustro

 -Tarragona-

Despintada en 1947

 

Nuestra teoría intenta dar una explicación coherente y lógica a la cantidad de Vírgenes negras que existen y a su culto, que es, en la mayoría de los casos, una auténtica veneración local,  nacional e incluso abarca todo el mundo conocido de la época, desde Jerusalén hasta Finisterre. La Patrona de España, la Virgen del Pilar, es negra, como lo son la mayoría de las patronas regionales, provinciales y de muchos pueblos y ciudades de Europa.  ¿Es el azar la respuesta a que tantas personas tuviesen la misma devoción ante las Vírgenes negras como para que fuesen su patrona, su centro devocional más intenso, lugar de milagros y peregrinajes? El azar ocurre una vez o dos a lo sumo, por lo que no es aplicable para intentar dar una respuesta a esta pregunta. Debe existir un motivo profundo, diferente, arraigado en el sustrato de las memorias colectivas; aquello que todos sienten, pero no saben explicar.

 

 

Otro punto a tener en cuenta es preguntarnos el porqué el pueblo las venera por morenas y la Iglesia ha tenido, en ocasiones, tantísimo interés en que no lo fuesen, llegando incluso a pagar por restauraciones en las que se incluía el “blanqueado” de la imagen. ¿Qué enfrenta a la Iglesia con la devoción popular? ¿Por qué tras tantos años siguen siendo “las morenas” las portadoras de la felicidad a sus files?

 

Ante estas preguntas, también nos podemos plantear otras, ya que estas tallas o bien vinieron “de las cruzadas” o fueron apariciones siempre en zonas cercanas a enclaves templarios, monasterios benedictinos o cistercienses, etc.; a ello se suman otras características de las que hablaremos más adelante. ¿Qué relación tenían con la Orden del Temple? El misterio que siempre conlleva todo lo secreto, en el caso de la Orden del Temple es más que patente. Su inicio misterioso con 9 caballeros que, al parecer estuvieron 9 años en el interior del Templo de Salomón y que, tras aquellos silenciosos años, se expandieron rápida y eficazmente por toda Europa, modificando así la historia de muchos pueblos y cambiando la concepción de la sociedad medieval, sugiere sin duda secretos de índole trascendente. ¿Cómo se podía organizar algo tan complejo? ¿Cómo mantenerlo en funcionamiento como una máquina perfecta? ¿De qué métodos se valían?

 

Los Templarios, tenían, ya en su época, un halo de misterio, el secretismo de aquellos monjes-guerreros que encontraron total apoyo en un hombre tan genial como influyente, San Bernardo de Clairvaux. Tras la disolución de la Orden y los juicios “sumarísimos” el misterio se incrementó, buscándose a diestra y siniestra el gran “Tesoro Templario“, el Santo Grial y hasta el Baphomet. El ostracismo que promovió la Iglesia, con el propósito de esconder los verdaderos motivos que la hicieron ceder ante los caprichos e influencias de un rey, contra aquellos que habían defendido tanto y tan bien los intereses del cristianismo, lo único que consiguió fue incrementar ese misterio y ocultar las escasas pistas que dejaron los caballeros de la Orden del Temple.

 

Hoy en día, se encuentran ligeras pinceladas que sólo son orientativas y que no podemos centrarlas en un contexto local pues desvirtúan la visión de conjunto. Son el aliciente para seguir buscando, sin perder el sentido práctico que ellos mismos proyectaron. No podemos, en ningún momento, quedarnos dentro de un ámbito reducido, pues la Orden del Temple, si en algo destacó, fue en su universalidad y un concepto diferente, pero a la vez similar a lo que hoy llamamos “globalización“.

 

Los soñadores han sido siempre los que han hecho que el mundo avanzara y el convertir en realidad los sueños no es siempre el trabajo solitario del soñador, sino de quienes comparten el sueño, lo hacen suyo y, peldaño a peldaño, alcanzan la quimera del soñador. Esta investigación que presentamos, comenzó con un estrepitoso fracaso, pues la teoría inicial planteada no fue posible demostrarla. Sin embargo, de entre los datos recogidos se distinguía un punto de luz que, como un sueño repetitivo, iba abriéndose camino hasta convertirse en algo lógico y por tanto una teoría demostrable. Muchos son los que han creído en ese sueño y desde todas partes del mundo hemos recibido notas, fotos, apuntes, documentos, historias y leyendas; el agradecimiento a todos ellos es tan enorme como el sueño, pues lo han convertido en realidad. A todos los anónimos amigos que por correo electrónico o por el ya casi anacrónico sistema del correo postal, han enviado información, mi agradecimiento y mi felicitación por creer que aún la historia está viva y dispuesta a enseñarnos que si somos capaces de compartir conocimientos, sin esperar aplausos ni vítores y solo por el gusto de saber hoy lo que ayer desconocíamos, podremos entre todos desvelar esos misterios que tanto nos atraen.