"Dos cosas
son hechas por la arquitectura, a saber,
el edificio y la propia arquitectura, aquella es en verdad
un trabajo, esta, en cambio es una doctrina"
Platón.
El estudio del simbolismo
arquitectónico de la Basílica del Pilar nos puede llevar a navegar por
diferentes mares, pero en todos está presente la «Stella Maris» o estrella polar, esa estrella que en sus predicciones debieran tener
presente aquellos astrólogos y profetas que quieran alcanzar la Luz. Si seguimos la estela dejada por la
navegación de Santo Tomás de Villanueva, denominado por Menéndez y Pelayo
«último Padre de la Iglesia española», y presente en la Santa Capilla, veremos
que la Virgen María es por él llamada
Tabernáculo del Señor.
Dos de las imágenes del Tabernáculo en las
puertas de la Basílica del Pilar
Según el
texto de Éxodo 26, el Tabernáculo (del
latín tabernaculum, tienda) constaba
de once cubiertas de pelo de cabra para su techo. Estas cubiertas eran de color
oscuro porque así era el pelo del que estaban tejidas las tiendas de los
nómadas hebreos y quizás por eso se dice en el Cantar de los Cantares: « Morena
soy, hijas de Jerusalén; aunque hermosa: soy como las tiendas de Cedar, como
los pabellones de Salomón».
Precisamente la cubierta de la Basílica del Pilar presenta
once cúpulas, número de cúpulas que determinan su concepción a semejanza de las
once cubiertas del Tabernáculo, y que la hacen
única en el arte arquitectónico, si exceptuamos la antigua Basílica de San Juan de Éfeso.
Interpretando las indicaciones de Éxodo 26 2 sobre los materiales y medidas que intervienen en la construcción del
Tabernáculo, podemos llegar a una visión aproximada de su forma general y de su
cubierta o techo en particular; después de seguir las indicaciones sobre los
pliegues para conformarse a las cortinas laterales y otras difíciles de
dilucidar, la techumbre presentaba una medida proporcional final de
42 por 28 codos, lo que dan una superficie de 1176 codos cuadrados. Si buscamos un propósito significante en
estos números, lo podemos deducir por representar este Tabernáculo terrenal a
un "modelo de las cosas en los cielos". En el cielo físico los astros más determinantes son la luna y el
sol. El número 28 es el de días del mes
lunar y el 42 es el de las generaciones que transcurren hasta que la Virgen
María da a luz al Sol de Justicia, según la genealogía de Mateo y también según
los anales de la “Crónica” de San Jerónimo.
Una curiosidad
matemática se encuentra en que el número de codos cuadrados de la superficie
del cielo del Tabernáculo, como hemos dicho 1176, corresponde al sumatorio de
los primeros 48 números (1+2+3+…..+47+48= 1176); y leemos que 48 es el número
de tablones de madera de acacia que sostienen el Tabernáculo.
Estos 48 tablones de
acacia que sostienen el Tabernáculo equivaldrían a un solo pilar. Esta
afirmación se basa en una tradición conservada y consignada por Moisés de León
en el Zohar; según ella, Israel tiene
48 profetas, y Adán, el primer hombre, tenía una sabiduría equivalente a la de
la totalidad de los 48 profetas de Israel.
Esta idea de que todas las tablas, que
sostiene el Santuario, se comportan como si de una sola y a modo de “pilar”se
tratase, tiene un paralelo en la primitiva tradición interpretativa
cristiana, en este caso consignada por
Orígenes en sus Homilías sobre el Éxodo, en
la que dice: «Las barras que mantienen unidas las columnas son las manos derechas
entrelazadas de la comunión apostólica». En este mismo sentido también Sto.
Tomás de Villanueva dice en un sermón sobre la concepción de la Virgen María: «Una sola es la que engendró a su Creador…
Una sola es la columna de la Iglesia». Y en otro sermón…«El supremo Artista
celestial juntó en una sola alma, la de la Santísima Virgen, las virtudes de
todos los santos. Como dice San Jerónimo, no hay blancura ni esplendor que no
resplandezca en la gloriosa Virgen».
Estos datos nos permiten
confirmar la asimilación simbólica entre el edificio moderno, en este caso la
Basílica del Pilar, y el prototipo perdido. Si ya San Agustín y Orígenes, entre
otros, compararon al Tabernáculo y al Templo de Salomón con la Iglesia como
institución (cuyas piedras de construcción son los creyentes y cuyos cimientos
son los apóstoles y profetas); no nos debe extrañar que la Basílica del pilar
esté concebida sobre estos fundamentos,
en este caso unificados en uno…«Una sola es la columna de la Iglesia». La Santa Capilla que, como si de un dosel se
tratase, cubre y rodea el “Pilar” se caracteriza por tener 32 columnas de jaspe
con fuste cilíndrico y 16 puertas, que
si las sumamos nos dará la cantidad de 48.
«Fijó su habitación en la Paz» (Salmos 75,3), Este verso se interpreta diciendo que ella dió a luz la Paz. Después que el cuerpo de la Virgen fue formado y dispuesto para recibir la vida, descendió la nube sobre el tabernáculo y lo llenó de la gloria del Señor. La casa de la Paz es un lugar que en todas las tradiciones se considera «central» y por tanto el lugar donde se manifiesta lo que en china le llaman la «Actividad del Cielo», esta actividad se ejerce a través del «Eje del Mundo» que se encuentra en la «Casa de la Gran Paz» (Tai. Ping-chuang). Advirtamos que este eje representa lo mismo que el «Pilar» en la Basílica. La «Gran Paz» se dice en árabe “Es-Sakîna”, que es lo mismo que la Shekina de la tradición hebraica, es decir la «presencia divina», y que no puede residir efectivamente sino en un Santuario o lugar santo como el vientre de la Virgen.

Reproducción imaginaria del
Tabernáculo
Adicionalmente y como curiosidad matemática se puede comprobar que
en medio del tejido constructivo de los cuatro evangelios y del
Apocalipsis se encuentran un total de
48 números diferentes, que contribuyen a circunscribir al único número, estos son: 1 à 12, 14, 15, 18, 24, 25, 30,
38, 40, 42, 46, 50, 60, 72, 77, 80, 84, 99, 100, 144, 153, 200, 300, 500, 666,
1000, 1260, 1600, 2000, 4000, 5000, 7000, 10000, 12000, 20000, 144000 y
200000000.
El Tabernáculo tejido de “Letras”
En la interpretación rabínica, la forma y la estructura arquitectónica
del Tabernáculo no solo proceden de su forma edificable concreta y
reglamentaria, sino de las particularidades del orden de los vocablos, de las
disposiciones gramaticales y de las pautas de la sintaxis, todo lo cual le
revela al estudioso del tema que el Tabernáculo y el Templo siguen
constituyendo una posibilidad significativa.
De alguna forma el texto de la “Escritura” y la “Tienda de la Reunión”
participan de la revelación divina. El apóstol Juan declara en el prólogo de su
Evangelio: «Y la palabra se hizo carne y puso su tienda entre nosotros». Este paralelismo comparativo entre el
Tabernáculo y el texto de la Biblia se encuentra simbolizado en las dos formas iconográfícas más comunes de
representar la Anunciación. En una la Virgen es visitada cuando se encuentra
tejiendo el velo del templo, como la representada en el más antiguo icono de la
Anunciación conservado en Rusia, obra de un maestro bizantino del siglo XII, y en otra la Virgen es visitada mientras está
leyendo el texto sagrado. En ambas se hace implícito el paralelismo simbólico
entre lo “textil” y el “texto”.
Hay un simbolismo que se refiere directamente a lo que acabamos de
exponer, en las doctrinas orientales, a
los libros tradicionales también se les designa frecuentemente por términos
que, en su sentido literal, se refieren al tejido. Así, en sánscrito, sûtra significa «hilo», palabra de la
que procede la latina sutura: un
libro puede estar formado por un conjunto de sûtras, como un tejido está formado por un entramado de hilos; tantra tiene también el sentido de
«hilo» y el de «tejido», y designa más especialmente la «urdimbre» de un
tejido. Sto. Tomás de Villanueva advierte que, en la historia de José,
cuando Zuleika, la mujer de Putifar, intentó seducirle asiéndole por los flecos
de su túnica, esa que abandonó entre sus manos era una túnica “polímita”, palabra compuesta de las griegas poli (varios) y mitos (hilos);
observemos la semejanza homofónica entre “mitos” hilos y “mytos” narraciones. Del mismo modo, en chino, king es la «urdimbre» de una tela, y wei es su «trama»; la primera de estas
dos palabras designa al mismo tiempo un libro fundamental, y la segunda designa
sus comentarios. Esta distinción de la «urdimbre» y de la «trama» en el
conjunto de las escrituras tradicionales corresponde, según la terminología
hindú, a la de la Shruti, que es el
fruto de la inspiración directa, y a la de la Smiriti, que es el producto de la reflexión que se ejerce sobre los
datos de la Shruti.
Para comprender bien la significación de este
simbolismo, es preciso destacar primeramente que la urdimbre, formada de hilos
tendidos sobre el telar, representa el elemento inmutable y principial,
mientras que los hilos de la trama, que pasan entre los de la urdimbre por el
vaivén de la lanzadera, representan el elemento variable y contingente. Por
otra parte, si se considera un hilo de la urdimbre y un hilo de la trama, uno
se apercibe inmediatamente de que su reunión forma la cruz, de la que son respectivamente
la línea vertical y la línea horizontal; advirtamos que en Juan 23 se dice
sobre la túnica de Jesús que «era sin
costura, y un solo tejido de arriba abajo». Si consideramos esto e referencia al simbolismo general de la
cruz, el sentido vertical representa lo que es transcendente en relación al
sentido horizontal que figurará la encarnación o el estado humano.
Añadamos a lo
que anteriormente dijimos sobre la iconografía tradicional de la Anunciación
que; la tórtola, representativa del Espíritu Santo, suele emitir un rayo de luz
hacia la Virgen y hacia el libro. De esta forma la tórtola y su rayo figuraría
la urdimbre y el libro abierto sobre la mesa la “letra” o la trama.
El exégeta Mario Satz explica la relación semiológica entre el
"Libro" o Torá y la
figuración como paloma del Espíritu Santo.
Este vínculo se establece porque
la Torá se escribe en hebreo con las letras tau, vau, rem y hei ( תורה ), de tal forma que si operamos
mediante la temurá o aliteración kabalística, -procedimiento exegético
tradicional hebreo que consiste en relacionar palabras compuestas con las
mismas letras-, obtenemos la palabra "la tórtola" escrita hei tau, vau, y rem ( ה
תור ). Este vínculo es apreciable en lengua castellana
por su homofonía (tor), quizás debido a su etimología hebraica. Este procedimiento semiológico se llama Nirukta
en la tradición hindú y ha sido igualmente utilizado por los griegos,
especialmente por Platón: la palabra griega que corresponde al Nirukta es “Hermeneia”,
y no es solamente una ciencia como la filología o la etimología, sino un
procedimiento que consiste en hacer comparaciones entre palabras
asonánticamente cercanas.
La
interpretación que hace Orígenes sobre el verso del Cantar de los Cantares:
«¡Mira que eres hermosa! Tus ojos, palomas (1,15), dice textualmente: « Ahora bien, en cuanto al hecho de ser
comparados a palomas sus ojos, en realidad ocurre porque la esposa entiende las
Escrituras, no ya según la letra, sino según el espíritu, y ve en ellas los
misterios espirituales. Efectivamente la paloma simboliza el Espíritu Santo, y
por eso, entender la ley y los profetas en sentido espiritual es tener los ojos
de la paloma».
El Tabernáculo lugar de las bodas o hierogamias
El Tabernáculo, figura del verdadero, es esbozada por Moisés en la
tierra. Porque, efectivamente, es a él a quien dice el Señor así: «Mira, y haz todo según la figura que te he
mostrado en el monte». Acabada la construcción del Tabernáculo… «Una nube cubrió la tienda de la reunión y
quedó todo lleno de la gloria del Señor». Esta “nube” que descendiendo cubrió el santuario es figura
concordante en el Evangelio del Espíritu Santo. En la anunciación el ángel
dijo: «El Espíritu Santo descenderá sobre
ti y la virtud del Altísimo te cubrirá
con su sombra». De esta forma, mediante la interposición de la carne
vivificadora se pudiera ver al Verbo en
la carne, al sol en la nube, al grano en el hueso, al cirio en la linterna…
Ezra de Gerona en sus
Comentarios sobre el Cantar de los Cantares, refiere que en el versículo I, 17,
la palabra “rahit” traducida por artesonado debería interpretarse por
travesaño, pues estos atraviesan la morada de un extremo a otro, figurando con
todo ello el tema de la conjunción, de la intimidad y del tiempo de los amores.
Se apoya también en que la grafía del
verbo acabar en Números VII, 1: «el día que Moisés acabó de erigir la morada» sugiere
también al día que la esposa penetró en la cámara nupcial; designando esta
habitación al Santo de los Santos.
Acabar en hebreo se escribe כלה, palabra
que también se lee novia, siendo raíz de otras como desposorios, muro y pilar. Advirtamos que la esposa del Cantar de los
Cantares también es llamada «muro», y que algunos lo interpretan por ser
protección y defensa y procura la paz.
La
Virgen María es llamada la «Nueva Eva» de tal forma que, metafísicamente, está
indisolublemente unida al «Nuevo Adán».
A esta verdad se refiere el título de «Esposa de Cristo» que se le da en la
letanía de la Acatista y de alguna manera se explicita en la unión de los
«Corazones de Jesús y María», que no representan solo la unión del corazón de
la Madre con el corazón del Hijo, sino también la del corazón de la Esposa con
el corazón del Esposo.
Esta doctrina está relacionada con la doctrina judía de la Shekina,
según la cual, esta, asimilada a la «Reina», se une al «Rey» para mantener el
orden cósmico y reconstituir lo que podría llamarse el Andrógino Primordial. Quizás por esto algunos nombres dados a la
Virgen María son igualmente nombres de Cristo.
Estas reflexiones podrían estar simbolizadas por la imagen labrada en la
puerta de la Basílica del Pilar, en la que vemos un «Pilar de Nube» sobre la «Tienda
de la Reunión». En el prólogo del
Evangelio de San Juan donde leemos: «Y el Verbo se hizo carne y habitó entre
nosotros», el verbo griego empleado para designar la habitación terrestre de
Dios encarnado, eskênosê, significa literalmente «ha plantado su
tienda», tiene por raíz trilítera skn que es la misma exactamente a la raiz
hebraica shkn de la palabra Shekina, que como hemos dicho, designa la presencia
divina entre los hombres. De esta forma el apóstol Juan, hebreo de nacimiento,
escogió este verbo griego que implicaba el
sentido hebreo, para decir que el Verbo encarnado era la manifestación humana
de la Shekina.
Los mantos, el Tabernáculo y el Talit
Jesús en los Evangelios hace referencia a
los tabernáculos en la parábola del mayordomo infiel, cuando aconseja, en lo
que respecta al espíritu, mostrarse sagazmente en este tiempo para cuando
termine… « Ser recibidos en los eternos
tabernáculos». También el Apóstol Pablo
dice: «Deseosos de ser revestidos por
nuestro tabernáculo, que es del cielo».
De este deseo de ser
cubiertos por la magnificencia del Tabernáculo Eterno, nace, entre los
devotos de la Virgen del Pilar, la tradicional costumbre de morir bajo su
manto. Reflexionando sobre el
significado de estos mantos que presenta y cubren a la columna de la Virgen del
Pilar, advertimos que asemeja una tienda de la más simple factura. De esta
forma se puede llegar a establecer un posible vínculo simbólico con el
preceptivo manto de oración de la tradición hebrea, llamado Talit. De hecho se entiende, en la tradición hebrea, que cuando uno se
cubre con el talit, se han entrado en la tienda para encontrarse con Dios. Esta Tienda es como la imagen de aquella
que Jahveh manda construir en el desierto, y que se describe en Éxodo 25; 8-9.
«Hazme un santuario para que yo pueda morar en medio de ellos. Te ajustarás
totalmente, en la construcción de mi mansión y de su mobiliario, a los modelos
que te mostraré.» Por esta razón el talit es también reconocido como "
La Tienda Pequeña". Además, según
cierta exégesis rabínica, la palabra Talith consiste en 2 palabras hebreas: Tal
que quiere decir Tienda e Ith que quieren
decir Pequeña. ¡En otros términos una Tienda Pequeña!
Normalmente el Talit, mantón o capa
de la oración, mide sobre 70 pulgadas de largo por 36 pulgadas de ancho. Está
tejida sin costuras y de una sola pieza de tela. La proporción o razón de los lados del Talit es similar a la razón
geométrica de la planta de la Basílica del Pilar; 70 / 36 = 1’ 94 aproximado a
la razón de dividir 62 / 32 = 1’93.
La grafia hebrea para Talit
(טלית) es casi la misma de la palabra Talit (טליה )
que quiere decir un Cordero o una oveja joven. Se puede observar que el
escudo del Cabildo presenta un cordero ante la columna, posiblemente simbolizando que es en el
centro o eje dónde se alcanza la inmortalidad o resurrección. Además su raíz טל es común a varias con las que se víncula
simbólicamente como טל que significa “rocío”, o también (טלה)
que significa
cordero, carnero, Aries; y טלל que significa
techado sombreado y también mojado de rocío.
Escudo del Cabildo del Pilar Crucifixión de
Chagall con Talit
Sobre estas relaciones semánticas, podemos añadir que tanto San
Jerónimo como Santo Tomás de Villanueva
escribieron sermones en los que comparaban el vellocino de lana de Gedeón como
una señal o símbolo de la Virgen María; por ejemplo en el sermón sobre la
Presentación se comenta: «El Gedeón celestial llenó una taza de rocío. Por
consiguiente, como está la perla en la concha, así está el Verbo en el seno
virginal».
El talit o manto de oración, hecho como se ordena en Números
15:38-41, generalmente es blanco y está
hecho de lana. En los cuatro ángulos
del manto están colocados unas franjas, las Titzit ( ציצית ) o flecos de lana que constan de 32
cordones anudados de acuerdo a una forma prescrita.
En “Los sermones de la Virgen”, Santo
Tomás de Villanueva comenta: « Entre
otras visiones, vio Isaías (Is. 6), al Señor sentado sobre un trono excelso y
elevado. El trono es la Virgen, y los otros espíritus son el asiento de Dios.
Llenó a los demás de sus dones, pero a la Virgen la llenó de sí mismo. Y las
franjas de sus vestidos llenaban el Templo; esto es, a la Virgen». Apreciemos que en consonancia con estas 32
franjas del talit y de de la visión de Isaías, a la columna de la Virgen la
cubren y rodean 32 labras simbólicas
realizadas en las 16 puertas de nogal y le cubren las 32 esculturas de Ángeles, Doctores y Padres de la
Iglesia que permanecen sobre el dosel de la Santa
Además esta es soportada por 32 columnas de jaspe de Tortosa, piedra bastante
similar a la columna de la Virgen.
La capilla de la Virgen, también llamada
“Cámara Angélica”, y en la que están representados los serafines, podría, como
hemos sugerido, estar inspirada en la visión de Isaias que dice textualmente: «Ví al Señor sentado sobre un trono excelso y
las franjas de sus vestidos llenaban el Templo. Alrededor del solio estaban los
Serafines…»
Entre
los escritos de estos Doctores y Padres de la Iglesia encontramos
interpretaciones hermenéuticas relativas a la Virgen María que permiten
establecer consideraciones históricas de esta relación que venimos tratando
entre el Pilar y el Talit. Por ejemplo
Santo Tomás de Villanueva en sus “Sermones de la Virgen María”, comenta: «Otro símil es el del vestido: bien,
puede afirmarse que Dios se ha
revestido de la carne como de un vestido, y así, habla el Apóstol: Reducido a
la condición de hombre. Así Dios
revistió a la Virgen de gracia,
y la Virgen a su vez, le vistió
de carne. Esta es aquella túnica polímita y talar de José, de la cual fue despojado por sus hermanos, la cual
mostraron al padre, exclamando éste: Una fiera ha devorado a José. (Los judíos,
hermanos míos, despojaron a Cristo de su túnica talar en la cruz). Esta es también, aquella capa que el mismo
José abandonó en manos de la
adúltera, para no consentir en el
adulterio; que es figura de Cristo dejando sus vestidos en poder de la
sinagoga, no queriendo asentir a sus pecados. Esta túnica polímita,
resplandeciente por la variedad de gracias, dones, virtudes, etcétera, fue tejida por las manos del Espíritu Santo en las entrañas de la
Virgen como en un telar».
También en otro texto comenta: «Tú sola aboliste las herejías de todo el mundo; ésta es la púrpura del Rey, de la cual fue hecho aquel vestido sin mancha y sin arruga, sin costura, tejida toda desde arriba, esto es, la humanidad de Cristo».
En otros Padres de la
Iglesia se puede observar como se tiene a la Virgen María como la tejedora de
la "Tienda" del Dios Encarnado.
Por Ejemplo en la "Vida de la Theotokos" de Epifanio el Monje,
una de las más antiguas biografías de la Virgen, comenta: "....se
aplicaba al estudio de las divinas letras. Era motivo de admiración por las
labores de lana y de lino, de seda y de hilo, que se destinaba para el Templo
del Señor". Los Apócrifos también hacen referencia al trabajo manual
de María, por encargo de los sacerdotes, en la confección de una cortina para
el Santuario, habiéndole tocado en suerte las labores de escarlata y púrpura.
En Protoevangelio de Santiago XI, 1-2
refiere que la Anunciación se produjo mientras hilaba la púrpura. En
la liturgia de la Dedicacia se llama a María «Tabernáculo de Dios»,
pues en ella aparece la presencia divina como en su prefiguración o Shekhînah
en el Judaísmo.
El apóstol Pablo escribe en Hebreos
9: «No fue en un santuario hecho por las manos, réplica del verdadero, donde
entró Jesús, sino en el mismo cielo para aparecer ante el rostro de Dios, a
través del velo, esto es, por su carne».
Así mismo Origenes en la Homilía IX sobre el Éxodo dice: «Cada uno de
nosotros puede construir también, en si mismo, un tabernáculo para Dios. En
efecto, si, -como algunos antes de nosotros han dicho- este tabernáculo
simboliza al mundo entero, y cada uno puede tener en sí la imagen del mundo,
¿por qué no podrá realizar en sí mismo cada uno de nosotros la imagen del
tabernáculo?».
En otro párrafo sigue diciendo: «Efectivamente,
no en vano se nos dice de los antepasados que vivieron en tabernáculos. Yo
interpreto en este sentido que Abraham, Isaac y Jacob habitaron en
tabernáculos. Pues ellos construyeron dentro de si un tabernáculo para Dios,
ellos que se adornaron con tan gran y tal esplendor de virtudes. Pues refulgía
en ellos la púrpura, signo real, por lo que los hijos de Heth decían a Abraham:
Tú eres entre nosotros un rey de parte de Dios. Resplandecía también la
escarlata, ya que tuvo su mano dispuesta para inmolar su hijo único a Dios.
Brillaba el jacinto cuando, mirando siempre al cielo, seguía al Señor del
cielo. Y estaba igualmente engalanado con otras muchas cosas. Así interpreto yo también el dia de la
fiesta de los tabernáculos que está prescrito en la Ley: un cierto día del año,
el pueblo debía salir y habitar en tabernáculos, con ramos de palmas, y ramas
de sauces y álamos y ramos de árboles frondosos. La palma es el signo de victoria en la guerra que llevan entre
sí la carne y el espíritu; el chopo y el álamo, tanto por su virtud como por su
nombre son vástagos de la castidad. Si los conservas íntegramente, puedes tener
las ramas de un árbol frondoso y nemoroso, que es la eterna y bienaventurada
vida, cuando el Señor te haya puesto en un verde lagar, junto al agua del
refrigerio, por Cristo Señor nuestro; a Él la gloria y el poder por los siglos
de los siglos. Amén».
Desde hace relativamente poco tiempo, los fieles aragoneses, además de
hispanos y orientales filipinos tejen y donan mantos para cubrir la columna.
Estos mantos se utilizan diariamente
según los colores litúrgicos, excepto
el día 2 de cada mes, por ser este el de la aparición de la Virgen María a Santiago.
Actualmente y desde los años cincuenta los fieles, movidos por la iniciativa del profesor Antonio Beltrán y por ese espiritual instinto que los teólogos
denominan «sensus fidei», realizan el doce de octubre la Ofrenda de flores a la
Virgen del Pilar. Esas flores son como hilos de la trama de sus vidas con los
que tejen ese manto florido. Parece
como si quisieran agradecer a la Reina de la tierra sus favores con lo más bello que ella nos dispensa. De este forma la madre o hermana tierra, como
diría San Francisco de Asís, por medio del hombre y con él entrega sus rezos a
su reina.
Reconsideraciones
Pasaré a describir más detenidamente
el talit o manto de oración hecho
como se indica en Números 15:38-41. Los talitot, plural de talit, generalmente son blancos y están hechos de
lana, algodón o seda. Ya dijimos que las franjas o flecos están colocados en
los cuatro ángulos del manto y constan de 32 cordones anudados de acuerdo a una
forma prescrita. La bandera del Estado de Israel se basa en el diseño de este
manto.
Las Titzit
( ציצית ) o flecos de lana se colocan por mandato
bíblico en las esquinas de toda prenda que posee cuatro puntas Deuteronomio
22:12). Las Tzitzit ( tsitsit) poseen cuatro hilos que se pasan por un orificio
en la esquina de la prenda y se doblan en dos, obteniendo de esta manera ocho
hilos. Con el más largo de ellos se rodean los otros siguiendo un orden
preestablecido: siete vueltas o bobinados y un doble nudo, ocho vueltas y un
doble nudo, once vueltas y un doble nudo, trece vueltas y otro doble nudo. Antiguamente
se colocaba un hilo tjélet, teñido con la tinta de un molusco de la costa de
Fenicia, posiblemente el llamado murex, aparentemente tenía una tonalidad
azulada o morada, pero con el tiempo su preparación se olvidó. Los intentos
para identificar el verdadero ingrediente de la tintura quedaron inconclusos, y
desde el segundo siglo EC, un hilo blanco ordinario fue el sustituto del azul.
Hoy en día no ha sido posible precisar con exactitud el color ni la forma del
teñido por lo cual no es posible cumplir fielmente con esta exigencia, para preservar el simbolismo de un hilo de
“sangre azul” que abrace a los demás hilos.
Quizás es por lo que se acostumbró decorar con franjas azules o negras
la tela del Talit. (Esta unión del azul y del blanco como así también la forma
del Talit inspiraron la creación de la bandera del movimiento Sionista que se
transformó luego en la bandera nacional de Medinat Israel).
Al simbolismo del tejido, anteriormente comentado podemos vincular también el común uso de las cuerdecillas anudadas. Este sistema de escritura ideográfica ha sido utilizada por los antiguos chinos, tanto que con ellas se constituían los «anales del imperio». Estas cuerdecillas eran del mismo género que las utilizadas por los antiguos peruanos y a las cuales daban el nombre de quipos. En todos los casos, incluyendo el procedimiento hebreo de los tzitzit, parece ser que mediante este sistema se expresaban ideas complejas y esto se hacía posible por múltiples combinaciones de nudos y en las que el empleo de hilos de colores diferentes jugaba un importante papel.
Talit
con las Tzitzit
Hoy en día los hilos de la Tzitzit. son todos blancos.
Para cumplir con este precepto (mitzvá) durante todo el día los judíos
observantes utilizan, además del talit ritual grande, que se utiliza en la sinagoga
para las plegarias, uno pequeño (talit katán o arbá kanfot [cuatro vértices]),
que se viste debajo de la camisa. El sentido de este mandamiento o mitzvá
figura en la Torá: "El Señor habló a Moisés diciendo: Habla con los
hijos de Israel, y les dirás que se hagan unas franjas (Tzitzit) en los remates
de sus mantos, poniendo en ellos cintas de color de jacinto. Y viéndolas,
recordaréis todas las mitzvot de Dios y las cumpliréis, y no os apartaréis
yendo tras los impulsos de vuestros corazones y de vuestros ojos..."
(Números15:37-39). Hay quienes
acostumbran dejar las Tzitzit. del talit pequeño afuera de la ropa, para
recordar todo el tiempo el cumplimiento de las mitzbot, y besarlas al recitar
este versículo durante la pronunciación del
Shemá Israel. Las mujeres están exentas de la mitzvá de Tzitzit
Para
colocarse el talit se debe sostener con ambas manos, mirar la ataráh que es
donde está bordada a menudo la bendición en la banda del cuello y recitar la
bendición o berakháh: «Bendito seas Tú,
Señor, Dios Nuestro, Rey del Universo, porque nos santificas con los
mandamientos y nos has ordenado usar los tzitzit».
Se besa el final de la ataráh donde
está la última palabra de la bendición bordada, precisamente la palabra tzitzit
( ציצית ) .
Se envuelven los hombros con el talit, de forma similar a como se transportaba
el cordero por el Buen Pastor, en la iconografía tradicional. Durante la
oración privada es habitual cubrirse la cabeza con el talit.
Como ya dijimos se entiende representativamente que cuando uno se
cubre con el talit, se han entrado en la Tienda de la Reunión para encontrarse
con Dios. Recordemos que esta especie de tienda de campaña diseñada por el
propio Moisés según un modelo de inspiración divina, guardaba el Arca, que
hasta entonces los levitas transportaban a hombros siguiendo los
desplazamientos del pueblo de Israel. Posteriormente el Templo sustituiría al
Tabernáculo, pero el tabernáculo es el modelo ideal del pueblo peregrino. Ya
conocemos la existencia en las
Escrituras Sagradas de tres modelos ideales para los arquitectos: el Arca de
Noé, el Tabernáculo del desierto y el Templo de Salomón.
En este paralelismo simbólico el cordón color jacinto y los demás
flecos o tzitzit representan a las sogas o vientos que afianzaron la
Tienda. De alguna manera estos 32
cordones representan a la “rosa de los vientos”, que figura en la base
del limbo interior de la brújula como una estrella de 32 puntas que
señalan las 32 direcciones celestes. Desde este punto de vista la acción de
colocarse el talit representaría, además de penetrar en el tabernáculo, el
colocarse en el centro de todas las direcciones y por tanto en el eje o
“Pilar”.
Las cuerdas
de la tienda son las que fijan su estabilidad y la mantienen erguida, por lo
tanto, el mantener las 32 vientos de la tienda y sus clavijas aseguradas,
permite análogamente mantener las ideas firmes. Ya el libro de la Sabiduría ve
en el cuerpo una tienda y en las cuerdas los pensamientos: "Los pensamientos de los mortales
son tímidos e inseguras nuestras ideas, pues un cuerpo corruptible agobia el alma y esa tienda de tierra abruma
al alma llena de preocupaciones" (Sab. 9, 14-15.). La semejanza del cuerpo humano a la tienda
la toma el apóstol Pedro en su segunda carta en la que dice: "Pues me
parece justo el despertaros con mis amonestaciones, mientras estoy en esta
tienda".( II Pedro 1-13).
También Pablo, constructor de tiendas, relaciona las imágenes de la
morada y el vestido con el cuerpo cuando en la segunda epístola a los Corintios
comenta: " Porque sabemos que si esta tienda, que es nuestra morada
terrestre, se desmorona, tenemos un edificio que es de Dios: una morada eterna,
no hecha por mano humana, que está en los cielos. Y así gemimos en este estado,
deseando ardientemente ser revestidos de nuestra habitación celeste, si es que
nos encontramos vestidos, y no desnudos. ¡ Sí !, los que estamos en esta tienda
gemimos abrumados. No es que queramos ser desvestidos, sino más bien sobrevestidos,
para que lo mortal sea revestido por la vida". Otra relación entre las
cuerdas de la tienda y las vertientes de la sabiduría se encuentran en el libro
de Job 4, 20-21, en el que escribe: «Para siempre perecen sin advertirlo
nadie; se les arranca la cuerda de su tienda, y mueren privados de sabiduría.». Sobre la creación del
hombre las escrituras dicen: «Tú me has revestido de piel y de pelo, Tú me
has afianzado con huesos y nervios» (Job 10: 11).
Embrión humano con los 32 pares
de somitas
En un contexto escatológico y relacionando las cuerdas de la “tienda” con
las vías de la sabiduría o inteligencia, el profeta Jeremías habla
en nombre de Dios cuando dice: “Mi
Tabernáculo ha sido saqueado, y todos mis cuerdas arrancadas. Mis hijos se han
alejado de Mí. No hay quien despliegue ya mi Tabernáculo ni quien ice mis
toldos. Porque los pastores lo han hecho mal y no han buscado al Señor; así no
obraron cuerdamente y toda su grey fue dispersada.” (10, 20-21).
El Pilar, versus columna
vertebral
El Séfer ha Zohar, texto fundamental de la kábala, escrito en Castilla
en el siglo XIII, comenta sobre el simbolismo del cuerpo: « Ahora bien,
aunque el cuerpo humano no es sino un accesorio, su forma encierra un misterio
supremo, tal como nuestro Maestro explicó en el siguiente versículo: Tú te
envuelves en luz como en un manto y despliegas los cielos como una tienda (Salmos
104). De la misma manera que Dios forma el Punto interior y que los ejércitos
celestiales no forman sino el vestido, así mismo, el hombre es el alma interior
y las partes de su cuerpo no son sino el vestido. Por eso dicen las Sagradas
Escrituras : Y Dios creó al hombre a Su imagen ( Génesis 1:27)…».
En este mismo tratado encontramos
otras enseñanzas sobre el simbolismo del cuerpo que nos permiten afianzar las
anteriores relaciones que establecíamos entre las cuerdas o vientos de la
Tienda por un lado y los nervios y pensamientos por otro lado: « El cerebro
simboliza el agua y el corazón el fuego. Uno y otro simbolizan el Trono de
Clemencia y el Trono de Rigor. Cuando los pecados de los hombres son numerosos,
Dios abandona el Trono de Rigor, que es el cerebro, y se sienta en el Trono de
Clemencia, que es el corazón, sin el que el mundo no podría subsistir»
(Zohar III, 233b). Advirtamos también
que en la escritura ideográfica china la palabra “pensar” se escribe mediante
la unión de los caracteres pictográficos “corazón” y “cerebro”. De tal forma que esto nos lleva a reconocer
que en el acto de pensar está presente la intuición coronaria como centro y
pilar de la tienda y la reflexión cerebral como periferia sede del
enclavijamiento de las cuerdas. En castellano podríamos hacer un juego de
palabras y decir que esto nos permite ser “cuerdos y cordiales”. De alguna
forma la permanencia en el centro de la “Tienda” representaría un estado de
conciencia o morada que San Agustín expresa muy bien: « No serán ya entonces inconstantes nuestros pensamientos como divagando de una en otra cosa, sino que
las veremos todas con un solo golpe de vista, no ya a Dios en las criaturas,
sino a todas las criaturas en el Verbo».
Si tomamos la idea original de que el arte imita a la naturaleza en sus maneras de
operar, veremos que análogamente a la tienda arquetípica, el sistema nervioso
del ser humano presenta un pilar medular con 32 pares de cordones nerviosos que
lo afianzan a su periferia o epidermis. En Embriología humana se describe que, inmediatamente a la distribución en los tres
tipos de tejidos, ectodérmico, mesodérmico y endodérmico, se forma la notocorda
o futura columna vertebral, mediante un
pliegue del tejido exterior o ectodermo. Posteriormente a ambos lados de esta notocorda se desarrollan los
32 nódulos o somitas que emigrando envolventemente, darán forma al cuerpo y a
la correspondiente distribución de las cuerdas o ramas nerviosas. Este movimiento brotado e inducido en la columna
posiblemente persiste durante toda la vida fisiológica del individuo, quedando
como testigo a su muerte las vértebras y las costillas.
La tienda
descrita en el salmo 104 es comparada al cielo covertor de la tierra. "¡ Señor,
Dios mío que grande eres! Vestido de esplendor y majestad, arropado de luz como
de un manto, tú despliegas los cielos lo mismo que una tienda".
Advirtamos que la palabra "cielo" procede del latín
"caelum" que significa cubrir.
La palabra "celo",
procedente de la misma, habla del estado de predisposición fisiológico
al coito o cubrición. También en la
Biblia encontramos párrafos en el mismo sentido como el de Génesis 24, que
dice: "Isaac introdujo a Rebeca en la tienda, tomó a Rebeca, que pasó a ser su mujer, y él la
amó".
Concordancias
En la descripción de la Tienda en Éxodo
26, un velo de lino fino torcido bordado con azul, púrpura y carmesí, dividía
el tabernáculo en dos partes, el lugar santo y el lugar santísimo Este velo simbolizaba la separación entre lo
santo y lo profano. En este
tabernáculo, la misericordia del «Dios en nosotros» llama al hombre
a su interior, pero su misma justicia
impide que éste se acerque. En este sentido en
la Virgen María, como Tabernáculo Santo, se cumple lo que comentó San
Bernardo del salmo: «Diéronse un ósculo la Justicia y la Paz».
En la imagen iconográfica de la Virgen
del Pilar es quizás significativo que ella sujete con una mano al Niño y la
otra el velo y a su vez el Niño Jesús sujete al Espíritu Santo y también el
velo. Así, como el corazón de María, el
velo del templo se rasgó en dos cuando Cristo murió (Mateo 27:51; Marcos 15:38;
Lucas 23:45).
Desde el punto de vista judío como cristiano,
el Consolador o Espíritu Santo es un techado por su acción de cubrir con sus
alas, los devotos son sumergidos en Él y envueltos en Su protección. Esto se
actualiza de alguna manera con el acto de envolverse en el talit.
En el cielo hay cuatro criaturas
vivientes que están alrededor del trono de Dios. Las cuatro esquinas del Talit
representan también esto. Así mismo son cuatro los vientos principales en la “Rosa
de los Vientos” y cuatro los evangelistas que escriben "El
Libro".
Es así que el Pilar y la imagen de la Virgen obtienen un
significado añadido al ser soportes del
Verbo y este a su vez del Espíritu Santo figurado como “la tórtola”.
El talit utilizado como un techado es
designado por la palabra Kanfot, o Kannaf ( כנף),
palabra que también significa Alas y se traduce generalmente como tal.
Recordemos que las Escrituras dicen que el Mesías tendrá la salvación en Sus Alas.
(Malaquias 4:2) «Más para vosotros, los adeptos a mi Nombre, nacerá el sol
de justicia, debajo de cuyas alas está la salvación; y saldréis brincando como
becerros bien cebados fuera del establo».
Esta palabra se puede traducir también por extremidad , borde, falda,
punta, remate, protección , amparo; como verbo se traduce como abrazar
envolver, juntar, rodear , aletear y también engreirse.
No se suele pensar en ello pero Jesús
se vestía como tradicionalmente lo hacía un judío. En Juan 4:9 está escrito: «Entonces
la mujer samaritana le dijo: ¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a
mí, que soy samaritana?». ¿Cómo sabía la mujer samaritana que Jesús era
judío? Posiblemente porque se vestía como un judío. En S. Marcos 6: 53-56, está
escrito: «Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret y atracaron.
Apenas desembarcaron, le reconocieron enseguida, recorrieron toda aquella
región y comenzaron a traer a los enfermos en camillas adonde oían que él
estaba. Y dondequiera que entraba, en pueblos, ciudades o aldeas, colocaban a
los enfermos en las plazas y le pedían que tocaran siquiera la orla de su
manto; y cuantos la tocaron quedaban salvados».
La palabra "orla" y
"borde", es la traducción de la palabra griega "kraspedá",
y esta es es la traducción de la palabra hebrea "tzitzit", que es uno
de los cuatro flecos que colgaban de las cuatro puntas del manto. Jesús tenía
un manto largo que, se supone, llegaba hasta los pies. En este manto exterior
estaban las cuatro tzitziot, o flecos.
También en Mateo 9:20 está escrito: «Y
he aquí una mujer que había estado sufriendo de flujo de sangre por doce años
se le acerco por detrás y tocó el borde de su manto.». Cuando esta mujer
tocó los flecos del manto del Mesías ella se estaba aferrando a la Palabra del
Señor. Y eso trajo salud a su cuerpo
La túnica que, durante la crucifixión ,
fue sorteada entre los soldados era de una sola pieza y sin costura por lo que
bien podría haber correspondido al manto de oración o talit. Juan 19:23-24.
Aunque
inexacto según la tradición y la escritura hemos insertado la crucifixión del
pintor judío Chagall, pues este lo representa con el talit, y seguramente para
el no esta exento de significado.
Existe una interpretación
tradicional o kabalística del tzitzit o fleco que expresa un significado muy
profundo. El tzitzit, como hemos dicho, está compuesto por cuatro cuerdas, tres
cortas de igual longitud y una larga teñida la cual se llama shamash y es la
que va a ser tejida alrededor de las otras tres. El shamash se enrolla
espiralmente siete veces sobre las otras cuerdas y luego se hace un doble nudo,
después se vuelve a enrollar 8, 11 y 13 veces más separándolas con nudos dobles
respectivamente y se finaliza el tejido con otro doble nudo de modo que la
tarea será tener 7,8,11 y 13 rollos entre los doble nudos.
La interpretación del
significado de este fleco anudado tiene su base en la gematría cabalística,
procedimiento que relaciona palabras
con el mismo valor numérico, y por el que puede obtenerse en algunos casos, la
solución de cuestiones de orden doctrinal.
Esta solución se presenta a veces con marcada forma simbólica. Gematria
es una palabra de origen griego
derivada de grammareia (de grammata. <letras>). Este procedimiento interpretativo era conocido y utilizado por los
evangelistas como podemos inferirlo del texto de Apocalipsis 13, 17 ( …marca o nombre de la bestia, o el número
de su nombre).
De
tal manera que en cada uno de los
enrollamientos se representa a una
letra del Santo Nombre del Señor,
tenemos pues que la suma de 7+8 son 15 que en letras hebreas son iod y he que
son las dos primeras letras del Tetragrámaton (YHVH), luego 11 que son vau y he
la tercera y cuarta letras del Nombre.
Entonces los tres primeros
enrollamientos ''deletrean'' el Nombre y el último que es 13 equivale
gemátricamente a la palabra ehad (אחד) que significa único y ahavah (
אהבה)
que significa amor.
Deducimos finalmente que de todos los
enrollamientos y separaciones por nudos podemos realizar la siguiente lectura: Dios
es Único y Dios es Amor. Y también significativa es la lectura de la
sumatoria de los tres primeros los números 7+8+11 que dan un total de 26 que es
a su vez el total de la sumatoria de los valores de las letras del Santo Nombre
(10+5+6+5=26) quedando el 13 para la palabra ehad o ahavah, nuevamente: Dios
es Único y Dios es Amor .
También
podemos comprobar que la suma de todos los números de los rollos ( 7 + 8 + 11 +
13 ) es igual a 39 que corresponde al número de latigazos prescritos por la ley
judía y que se supone serían sufridos por Jesús, aunque los ejecutores romanos
no estaban obligados a seguirla. A pesar de que no es probable que Jesús
recibiera este número de latigazos por los vestigios que aparecen en la sindone
de Turín, no deja de tener un carácter significante sobre todo si recordamos
las palabras de Isaias 53: 4-6 diciendo:
«¡Y
con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba
y
nuestros dolores los que soportaba!
Nosotros
le tuvimos por azotado,
herido
de Dios y humillado.
Él ha
sido herido por nuestras rebeldías,
molido
por nuestras culpas.
Él
soportó el castigo que nos trae la paz,
y con
sus cardenales hemos sido curados.
Todos
nosotros como ovejas erramos,
cada
uno marchó por su camino,
y
Yahvé descargó sobre él
la
culpa de todos nosotros».
Como se sabe y hemos dicho todas las
letras hebreas tienen un valor numérico La palabra tzitzit (תיציצ) tiene un valor numérico de 600. Tau = 400; Iod =10; Tsade =
90; Iod =10; Tsade = 90; total = 600. Los flecos tienen 5 nudos y 8 cordones,
que si los agregamos a los 600, sumarán 613 que iguala al número de los mitzvot
o preceptos de la Torah.
En el
Apocalipsis capítulo 19 vemos que Su nombre está escrito en Su vestido
ensangrentado (el talit), y Su nombre es " La Palabra de Dios que en S.
Mateo 5: 17-19. dice:
«No
penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir,
sino a dar cumplimiento. Os lo aseguro: mientras duren el cielo y la tierra, no
dejará de estar vigente ni una i (iod) ni una tilde de la ley sin que todo se
cumpla.»
Todavía existen más interpretaciones
hermenéuticas sobre el talit y el tzitzit, que nos permiten encontrar
interpretaciones referidas al Mesías y
por tanto con Jesús. Hemos visto que el tzitzit tiene 8 cordones y el 8 es el
Número del Mesías porque, según el profeta Samuel, David fue el 8 Hijo de Jesse
(1 Samuel 16:10-11) y el Mesías debía ser de la semilla de David.
Pero posiblemente la interpretación más
importante está basada en que la suma de los cordones de la cuatro esquinas del
manto o talit es el número 32 ( 4 x 8 ) y este es el valor numérico o gemátrico
de la palabra Corazón, Leb en hebreo ( לב )
lamed = 30; bet = 2. De tal forma que se podría decir que ¡En el mismo corazón
del Tzitzit se encuentra el Mesías!
Estas concepciones simbólicas
que señalan un camino no contradicen lo que las Escrituras enseñan sobre que el
Espíritu no sólo quiere morar entre nosotros, sino El quiere morar en nuestros
corazones. Su nuevo pacto está dentro de nuestros corazones y nuestras mentes.
Cuando recibimos a Jesús en nuestros corazones, nuestros cuerpos llegan a ser templos
del Espíritu Santo. No tenemos que ir a un cierto lugar para adorar, ni
siquiera al Tabernáculo. Podemos adorar a Dios dondequiera que estemos. La
adoración verdadera es en espíritu y verdad.
A propósito de estas indicaciones,
Santo Tomás de Villanueva comenta en sus escritos: «Pero, ante todo, date cuenta que jamás penetrará el Señor Jesús en el
hospedaje de tu corazón, si no halla dentro a tu alma como huésped. Una mujer,
por nombre María, le hospedó en su casa
(Lc 10. 38). No se aloja Jesús en morada alguna sin el beneplácito del
huésped; si el alma anda rondando por fuera, difiere la entrada hasta que el
huésped retorne. Por consiguiente, si deseas darle alojamiento, sábete que has
de habitar antes dentro de ti mismo».
En el Evangelio dice Jesús: «En cuanto
a ti, cuando ores, entra en tu aposento y, cerrada la puerta, ora a tu Padre».
(Mateo 6,6). También, sin que haya contradicción, el Apóstol Pablo dice: «Ora
en todo lugar». Para orar en todas partes y siempre en tu aposento, los hebreos
lo simbolizan mediante el talit katan
que permite llevar siempre el “Tabernáculo”. San Ambrosio en su escrito sobre los
Misterios dice textualmente: «En todas partes tienes tu aposento. Aunque
estés entre gentiles, aunque estés entre judíos, tienes en todas partes tu
secreto. Tu aposento es tu espíritu. Aunque estés en medio de la muchedumbre
conservas, sin embargo, en el hombre interior, tu secreto y recóndito
aposento».
1 Artículo publicado en la revista del Cabildo Metropolitano del Pilar.
2 Éxodo 26.
7.
También harás once cubiertas de pelos de cabra para el techo del
Tabernáculo.
8. Cada una de estas cubiertas tendrá treinta codos de largo y cuatro de ancho;
todas serán de una misma medida.
9. Cinco de ellas las juntarás aparte, y las otras seis las trabarás entre sí,
de modo que la sexta se doble por delante del techo.
10. Harás también en la orilla de cada cubierta cincuenta presillas, para que
se pueda unir con la otra, y cincuenta presillas en la orilla de ésta para
unirla a la contigua.
11. Harás asimismo cincuenta hebillas de bronce, mediante las cuales se traben
las presillas, para que de todos los paños se forme un solo toldo.
12. Mas como de las cubiertas que sirven para toldo sobra una, con la mitad de
ésta cubrirás la parte posterior del Tabernáculo.
13. Y como tienen las cubiertas dos codos de largo más que las cortinas, un
codo colgará de una parte y otro de otra, cubriendo los dos lados del
Tabernáculo.
14. Harás también al Tabernáculo otra cubierta de pieles de carneros, teñidas
de rojo, y sobre ésta otra cubierta de pieles moradas.
15. Plantarás asimismo tablones de madera de setim (acacia), que sostengan el
Tabernáculo;
16. cada uno de los cuales tendrá de longitud diez codos y de anchura codo y
medio.
17. En los lados de cada tablón se harán dos muescas para encajar un tablón con
otro, y de este modo se dispondrán todos los tablones.
18. Veinte de éstos se pondrán en el lado meridional que mira al Austro,
19. para los cuales fundirás cuarenta basas de plata; de suerte que dos basas
sustenten los dos ángulos de cada tablón.
20. En la misma forma se pondrán veinte tablones al otro lado del Tabernáculo
que mira al Norte,
21. los cuales tendrán cuarenta basas de plata: dos basas debajo de cada
tablón.
22. En la parte occidental del Tabernáculo plantarás seis tablones,
23. además de otros dos que se han de fijar a la espalda del Tabernáculo en las
esquinas,
24. y estarán trabados de abajo arriba, y asegurados todos con un mismo encaje.
Semejante trabazón se observará en los dos tablones que se han de colocar en
las esquinas.
25. Así serán en todo ocho tablones los que habrá en el fondo, con diez y seis
basas de plata, dando a cada tablón dos basas.
26. También harás cinco travesaños de madera de setim en un lado del
Tabernáculo, que afiancen los tablones,
27. y otros cinco al otro lado, y al Occidente otros tantos;
28. los cuales atravesarán los tablones de un extremo al otro.
