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XV — EL DIABLO: Tenemos a veces una idea de este símbolo, condicionada por los prejuicios morales que nos hacen ver únicamente su aspecto invertido y maléfico. El diablo no es sólo el mal, sino que la tradición más bien lo ha relacionado con la estupidez y la ignorancia, así como con la mediocridad y la tibieza. Pero este símbolo ha adquirido para los iniciados una connotación más profunda, relacionada con la leyenda de Lucifer, el arcángel caído que lucha con Miguel, los que representan aspectos opuestos, complementarios y simultáneos del ser. Heredero del Baco romano y del Dionisio griego, el Baphometh de los Templarios y el amo de los brujos y brujas medioevales, o macho cabrío, es símbolo del vino y de la sangre y jefe de las entidades de la tierra o inframundo. Representa a la energía sexual y a la pasión o fuego interno que la transmuta de lo denso a lo sutil. |
| AL DERECHO | AL REVES | |
| Energía
sexual
Pasión - Deseo Atracción - Magnetismo Intensidad - Energía oculta Posibilidades - Pasos en falso Desborde de sentimientos Posesión de energías exacer- bantes - Eros - Sensualidad Vino - Extasis |
Desequilibrio
de los sentidos
Deseos - Desorden - Sobre- excitación - Pasiones desatadas Esclavitud de los sentidos Yerros - Ignorancia Sorpresas desagradables Chatura - Pequeñez - Odio Estupidez - Puerilidad Mediocridad - Vanidad |
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| Hemos hablado de los cuadrados mágicos
y en particular del cuadrado natural de 9 casillas, o de Saturno (Ver Nº
61). Trabajaremos ahora con los cuadrados correspondientes a los siete
planetas, tomándolos como instrumentos para comenzar a descifrar
lo inscrito dentro de ellos, advirtiendo que son tanto síntesis
de sabiduría, como mapas de la cosmogonía y a la vez
poderosos talismanes, o amuletos plagados de energías.
Damos aquí los cuadrados mágicos asignados a los distintos planetas incluyendo números y letras del alfabeto sagrado. Como hemos dicho el prototípico de tres columnas de lado es atribuido a Saturno, el de cuatro a Júpiter, el de cinco a Marte, el de seis al Sol, el de siete a Venus, el de ocho a Mercurio y el de nueve a la Luna, en perfecta vinculación con las equivalencias entre astros y sefiroth del Arbol cabalístico y sus respectivas numeraciones. Aunque la colocación de los números en cada casilla parece a primera vista caótica, por el contrario estas cifras están colocadas de modo tal que reflejan asombrosamente la armonía del universo y el carácter mágico-teúrgico de estas estructuras simbólicas, lo cual se observa en el hecho de que la suma de los números de todas las casillas horizontales, verticales y diagonales es siempre idéntica. En el caso del cuadrado de Júpiter o cuadrado de cuatro, de dieciséis casillas, se observa una perfección aún mayor ya que también los cuatro números centrales, los cuatro de las esquinas y los que se oponen dos a dos en el centro de las horizontales y las verticales, suman también 34. Se recomienda el ejercicio de calcular el valor numérico de las letras del alfabeto hebreo que figuran en cada casilla y comparar dicho valor con el número asignado a esa casilla. Este ejercicio de sustituir las letras por sus equivalentes numerales, tomando como modelo el cuadrado de Saturno, se podrá ir repitiendo en los distintos cuadrados mágicos planetarios que damos a continuación. Se recuerda al lector que el alfabeto hebreo se lee de derecha a izquierda, y que así han de leerse los valores representados por más de un dígito. Recordamos aquí que los pitagóricos juraban no sólo por la Sagrada Tetraktys sino también por el Cuadrado de Cuatro.
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| 81 | NUESTRO PROGRAMA: | |
| Nuestro Programa tiene una estructura didáctica circular
y por lo tanto, una vez que se han seguido las primeras secuencias del
Agartha y se ha conseguido ligar con su ritmo particular, éste puede
repasarse y releerse en distinto orden, mismo en los ejercicios que el
Programa contiene, los que podrán ser practicados de manera alternativa.
Sin embargo nos interesa, como método de conocimiento, la comparación y la interrelación de todas las formas tradicionales como modos de expresión de una misma realidad que se manifiesta a lo largo de la Historia, y en toda la extensión de la Geografía. De la confrontación y vinculación entre los símbolos tradicionales surgen chispas y energías que nos hacen comprender muchos de los puntos que son objeto de nuestros estudios. El Taoísmo y la Tradición Hermética –amén de ser ambas reveladas por una Tradición Primordial y Trans-histórica– tienen algo en común que las hace afines: el hecho de que no hayan derivado en formas religiosas o exotéricas, tal cual ha sido el caso del Judaísmo, Cristianismo, Islam, o de modos "cuasi" religiosos como ciertas formas del budismo e hinduismo, etc. Ambas ponen el énfasis en la Alquimia como realización individual, lo cual les otorga un marco de gran amplitud, y no subrayan la vía emocional como forma prácticamente única de acceso a lo espiritual. Se ha dicho que este último camino se ha convertido casi en puro sentimentalismo en los tiempos que corren, y no desemboca en el Conocimiento. |
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XVI - LA TORRE DE DESTRUCCION: Aquí vemos una torre construida con ladrillo (como la de Babel), cuya cabeza está siendo cortada por un rayo celeste. Es el símbolo de la destrucción de los esquemas viejos que propicia la construcción de otros nuevos. La ira divina que destruye la ilusión y la mentira para implantar la verdad. Dos personajes estrepitosamente caen a tierra, figurando a los falsos egos que van cayendo por su propio peso para dar lugar al verdadero Yo, oculto y esencial. El rayo representa la luz del espíritu; y las burbujas blancas, azules y rojas, los efluvios celestes que descienden a la tierra. Se la relaciona también con el betilo o piedra del rayo caída del cielo, con el martillo de Thor y con el rayo de Zeus; generalmente se la asimila a las energías marciales y a los dioses guerreros y su rigor. Invertida puede anunciar desgracias y cataclismos. |
| AL DERECHO | AL REVES | |
| Destruir
para construir - Escala
Poder manifestado en forma muy fuerte - Destrucción de esquemas - Fin definitivo de una cosa - Corte Separación tajante - Ciclo Olvido de sí mismo - Síntoma de enfermedad - Conciencia Iluminación - Explosión no pro- vocada por la víctima - Beneficio de los errores de otros |
Destrucción
- Caída
Orgullo - Imposibilidad de construir - Dolor - Separación dolorosa - Energías en contra Violencia -Enfermedad aguda Enemigos ocultos - Confusión de lenguas - Calamidades - Ira Cólera- Explosión Vértigo - Catástrofe Operación quirúrgica |
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| Dante inicia el primer canto de su Divina Comedia con estas palabras:
"A la mitad del viaje de la vida me encontré en una selva oscura
por haberme apartado del camino recto. ¡Ah! cuán penoso me
sería decir lo salvaje, áspera y espesa que era esta selva
cuyo recuerdo renueva mi temor, temor tan triste que la muerte no lo es
tanto". La existencia vulgar y profana ofrece a los ojos de Dante un aspecto
análogo al que nos ofrecería una selva o bosque intrincado
en el que sería angustiosa la supervivencia, lo cual nos evoca la
concepción platónica de la vida terrestre como exilio de
la celeste. En efecto, gráficamente, la verticalidad de árboles
y troncos, la horizontalidad de las ramas, y la tupida presencia de plantas,
flores y hojas, conforman un tejido análogo al de la cotidianidad
y sus vericuetos, dentro de cuya complicada espesura existen, no obstante,
claros y fisuras por los que penetra la luz.
Esotéricamente, el bosque, la selva, o la naturaleza salvaje y virgen, como lugares especialmente primitivos y sin cultivar, ofrecen un decorado simbólico de nuestra propia naturaleza interna y externa, superior e inferior, ya sea en su sentido primordial de exuberante fecundidad, ya sea en su aspecto grosero, inculto y heterogéneo (lo infraconsciente), en ambos casos un decorado femenino telúrico. En muchos pueblos y culturas, cuya propia configuración geográfica así lo exige, el bosque o la selva adquiere un papel muy importante y significativo en cuanto a lugar reservado al culto, las iniciaciones y la contemplación. La elevación de dólmenes, y las construcciones funerarias en el interior de los bosques, especialmente en claros y lugares despejados, es muy habitual en las culturas arcaicas. Muchos usos y ritos ancestrales, mantenidos por la memoria popular, siguen repitiéndose periódicamente en estos parajes. Los mitos y leyendas antiguos están plagados de alusiones a bosques mágicos en donde transcurre la trama de sus argumentos y en donde en general habitan seres o entes no humanos cuya relación con los héroes y los hombres está vinculada simbólicamente al propio proceso alquímico y espiritual. Un clásico de este género es el cuento de Blancanieves. Custodiada por siete enanos en un bosque (psiquis), se halla semimuerta por haber comido el fruto que astutamente le ofreciera la bruja hechicera, el mismo que otrora comiera Eva en el paraíso; mientras espera el "despertar" a través del beso del príncipe (Eros). En efecto, la tradición hace de los gnomos, los silfos, las ondinas y las salamandras habitantes mágicos de los bosques, lo cual nos ofrece una descripción figurada de nuestras propias potencias anímicas y terrestres. Estos seres están alquímicamente relacionados con los cuatro elementos, respectivamente la tierra, el aire, el agua y el fuego, así como Blancanieves se asimilaría en el ejemplo al quinto, el éter, cada uno simbolizando la conciencia y función específica de cada elemento, conciencias que habitan potencialmente dentro de nuestra propia naturaleza microcósmica, revelándose como impulsos y tendencias elementales. El bosque, o la selva, como templo natural y espacio sagrado, nos ofrece dentro de su inmensa riqueza de matices (la fuente, la gruta, la mina, la montaña, etc.), inagotables temas de meditación. Toda una cosmogonía que nos habla simbólicamente de la fauna, la flora y la topografía de nuestra propia naturaleza interna e invisible. |
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Señalaremos seguidamente, en un cuadro, las relaciones entre
los doce signos zodiacales, los cuatro elementos y sus cualidades, y el
temperamento humano que se les atribuye:
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Damos a continuación las relaciones entre el cuerpo humano y
los signos del zodíaco:
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| 85 | MOMENTOS DE INCERTIDUMBRE: | |
| Hay momentos de incertidumbre en el camino del Conocimiento o Iniciación,
y el aspirante sufre el tormento de la duda y la angustia de sentirse incapaz
de enfrentar el cúmulo de maravillas y buenas nuevas que vislumbra.
Para esos momentos nos permitimos citar aquí un fragmento del Corpus
Hermeticum, capítulo XI:
"Habiendo puesto en tu pensamiento que no hay nada imposible para tí, considérate inmortal y capaz de comprenderlo todo, todo arte, toda ciencia, el carácter de todo ser viviente. Asciende más alto que toda altura, desciende más bajo que toda profundidad. Reúne en tí mismo las sensaciones de todo lo creado, del fuego y del agua, de lo seco y de lo húmedo, considerando que estás a la vez en todas partes, sobre la tierra, en el mar, en el cielo, imagina que aún no has nacido, que estás en el vientre materno, que eres adolescente, viejo, que estás muerto, que estás más allá de la muerte. Si abarcas con el pensamiento todas esas cosas a la vez, tiempos, lugares, substancias, cualidades, cantidades, puedes comprender a Dios." |
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